Nos encanta cómo ha quedado esta pérgola blanca imitación madera. Al principio se pintó en color roble, pero al propietario no le terminaba de encajar con el estilo del chalet. Buscaba algo más fresco, más acorde con el entorno. Por eso decidió darle una segunda vida en blanco decapado, y ha sido todo un acierto.
El cambio no solo realza la textura de las vigas de hormigón imitación madera, también ilumina la terraza y aporta una sensación de calma que encaja a la perfección con el paisaje que la rodea. La vivienda está inmersa en un entorno de bosque, con pinos que invitan a parar, descansar y desconectar después de la jornada de trabajo.
Las líneas de la pérgola enmarcan la zona de comedor exterior, creando un espacio lleno de luz de día y acogedor al caer la noche, cuando las guirnaldas de bombillas se encienden. Es el lugar perfecto para alargar las sobremesas o simplemente disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza.
Con la resistencia del hormigón y la belleza del acabado blanco decapado, esta pérgola blanca demuestra que un pequeño cambio de color puede transformar por completo un espacio y darle toda la personalidad que merece.